Cabeza y media


Una media rota siempre fué mi querido alizador de pelo, cada noche me instalaba una en mi frondosa cabellera con ondas pasadas de moda, el objetivo; al día siguiente hacerme un peinado tipo Adamo o Hervé Vilard, el nudo a la mitad hacía caer sobre mi espalda la parte de la pierna, como si fuera un moño tipo cola de caballo.
En una oportunidad sencillamente desperté al filo de la hora de irme al colegio, no sé si alcancé a asearme , lo que sí sé que volé a tomar la micro a la calle Bulnes,... andaba con suerte..., ya que venía pasando y la hice parar a la mitad de la cuadra entre Portales y Montt, cancelé mi boleto y me deslice por el pasillo hasta ubicarme en la parte trasera, iba atestada de alumnas del Liceo de niñas de Temuco, a la pasada me pude dar cuenta que algunas me sonreian, y no me extrañó porque no era la primera vez, la diferencia es que ahora eran varias.
Con mi ego por las nubes llegué hasta el sector donde se encuentra la puerta de bajada, en el trayecto se bajaron todas las chicas, y por la ventana me dí cuenta que todavía me sonreían . Ya llegando al paradero que me indicaba que estaba en el Instituto de Humanidades, tiré el cordelito para hacer sonar la campanilla; luego la acostubrada mirada en el espejo de la puerta trasera, y ...¡nooo!...-por la cresta.-.., con tanto apuro, no me había sacado la media de mierda,.. no podía creer tan mala cueva.
Al que madruga, Dios lo ayuda

1 Comments:
At 7:42 PM,
Anonymous said…
porque no cuentas cuando asaltaron modas margarita. para ganar punto en el aniversario de tu colegio.
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